Esther Ferrer

(San Sebastián, 1937)

STATEMENT

[ENG] Throughout her career, Esther Ferrer has developed her work going from the action to the object and vice versa, inscribing her own body as a starting point. Her work is an act of resistance against the spectacular, inscribing herself within the political sphere as a place of affirmation and construction of the self. Many or the works the artist has produced (such as Self-portrait in Time, Euroself-portrait, Random Self-portrait, etc.) are self-portraits which unmask the structure of the gaze over the conception of the work itself. As Jean-Michel Ribettes states in his book, Wounded Narcissus (2000): “every self-portrait eventually becomes the portrait of he who observes it”.

Ferrer’s career has been coherent and solid, that of a “woman of action” who is dynamic, provocative and playful. Performance is the main thread that connects Ferrer’s work and for her it represents a moment when time, space and presence intervene at once: “the action consists of stepping out of the canvas, out of two­-dimensionality, in order to enter the space, and to use the body as subject of a simple and direct work.” 

Frequent in the artist’s work is the series, as profound explorations of the themes which interest her. With all the works in which Ferrer incorporates mathematics we find an interest in the notion of infinity, which is centered around the open structures and disorder rather than quantifiable data.

The series The Book of Sex is from a period at the end of the seventies and the eighties, in which the artist decided to center her work on the female body and began to use gender and the head as fundamental elements in her work. This is an emblematic series of the aforementioned period and a clear example of the link of the artist with the feminist ideas of the time, as well as of her particular way of intervening in the photographs that she uses in the totality of her work, a majority of which are self-portraits.

Another important aspect of the artist’s work is the ridiculous. As the artist herself has said, “I love the ridiculous. I always used to say when I was young that the best part about doing performances was the fact that as I aged they became more and more ridiculous and I love that idea because it comes from my childhood… I think that humor is something that helps us go through life. To be able to laugh at myself, of my own misfortunes. There are two things which have saved me in many situations: my work and humor”.

 

[CAST] A lo largo de su carrera, Esther Ferrer ha  desarrollado su trabajo yendo desde la acción al objeto y viceversa, inscribiendo su propio cuerpo como punto de partida. Su trabajo es un acto de resistencia contra la espectacularidad, inscribiéndose dentro de la esfera de lo político como lugar de afirmación y construcción del yo. Así pues  muchas de las obras producidas por la artista (tales como Autorretrato en el tiempo, Autorretrato en el espacio, Eurorretrato, Autorretrato aleatorio, etc.), son autorretratos que desenmascaran a la estructura de la mirada por encima de la concepción de la obra misma. Tal y como menciona Jean-Michel Ribettes en su libro Narciso Herido (2000): “cada autorretrato llega a convertirse en el propio retrato del que lo observa”.

La carrera de Ferrer es coherente y sólida, la de una mujer “de acción,” dinámica, provocativa y juguetona. Performance es el hilo central que conecta su obra y para ella representa un momento en que el tiempo, el espacio y la presencia intervienen a la vez: “la acción consiste de salir del lienzo, fuera de la doble dimensión para entrar en el espacio y usar el cuerpo como sujeto de una obra simple y directa”.

Frecuente también en su obra son las series, como exploraciones profundas de sus intereses particulares. En las obras en las que Esther Ferrer incorpora las matemáticas nace un interés por la noción de infinito, que se centra alrededor de las estructuras abiertas y el desorden más que en los datos cuantificables

La serie El Libro del Sexo pertenece al periodo, entre finales de la década de los 70 y los años 80, en que la artista decidió centrar su trabajo en el cuerpo de la mujer y empezó a utilizar el sexo y la cabeza como elementos fundamentales en su trabajo. Ésta es una serie emblemática  de dicho periodo y un claro ejemplo del vínculo de la artista con las ideas feministas de la época, así como de su manera particular de intervenir en las fotografías que utiliza en el conjunto de su obra, siendo éstas, en su gran mayoría, autorretratos.

Otra parte importante de su obra es el aspecto de lo ridículo. Como mismo ha dicho la artista, “el ridículo me encanta. Yo siempre solía decir cuando era joven que lo mejor de hacer performances era el hecho de que a medida que envejecía éstas llegaban a ser cada vez más ridículas y esa idea me encanta porque viene de mi infancia… Creo que el humor es algo que nos ayuda a ir por la vida. Ser capaz de reírse de una misma, de mis desgracias. De hecho hay dos cosas que me han salvado en muchas situaciones: mi trabajo y el humor”.

 

BIO

[ENG] Esther Ferrer has shown in numerous public and private institutions including: Museo Reina Sofia, Centre d'Art Georges Pompidou, Frac Bretagne, Rennes (2013), Circulo de Bellas Artes, Madrid; Koldo Mitxelena, San Sebastián; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Seville; Musee for Samtidskunst (Denmark); Statsalerie, Stuttgart, Germany; Museo Universitario de Ciencia y Arte MUCA, Rome, Mexico; Museu Nacional de Bellas Artes, Rio de Janeiro, Brazil. In her long career as a performance artist, she has realized actions in numerous festivals, both in Spain and internationally. In 1999 she represented Spain at the Venice Biennale and in 2008 she received the National award of Fine Arts.

Ferrer’s career has been coherent and solid, that of a “woman of action” who is dynamic, provocative and playful. Performance is the main thread that connects Ferrer’s work and for her it represents a moment when time, space and presence intervene at once: “the action consists of stepping out of the canvas, out of two­-dimensionality, in order to enter the space, and to use the body as subject of a simple and direct work.” 

She was a member of the ZAJ group, founded in 1964 until its dissolution in 1996. ZAJ undertook an intense project in which concerts and actions were their main constitutive element, although they also produced publications, installations or postcards. Many of her performances are undertaken individually or as part of the mentioned group along with Walter Marchetti and Juan Hidalgo.

Since the mid-seventies, Ferrer has also worked in different artistic media, creating reworked photographs, installations, objects or paintings based on the series of Prime Numbers. She has also collaborated with other artists/musicians such as John Cage or Tom Johnson.

Throughout her long career as a performance artist, she has performed in numerous festivals in Spain and abroad (Germany, Italy, Switzerland, Belgium, France, Denmark, Norway, England, the Netherlands, Poland, Slovakia, the Czech Republic, Hungary, Bulgaria, the United States, Canada, Mexico, Cuba, Brazil, Thailand, Japan, Korea, etc.). In addition, she has given courses at universities and the Schools of Fine Arts in Canada, France, Italy, Switzerland and Spain.

 

[CAST] La obra de Esther Ferrer ha sido expuesta en numerosas instituciones públicas y privadas, incluyendo: Museo Reina Sofia, Centre d'Art Georges Pompidou, Frac Bretagne, Rennes (2013), Círculo de Bellas Artes, Madrid; Koldo Mitxelena, San Sebastián; Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla; Musee for Samtidskunst (Dinamarca); Statsalerie, Stuttgart, Alemania; Museo Universitario de Ciencia y Arte MUCA, Roma, México; Museu Nacional de Bellas Artes, Rio de Janeiro, Brasil. En su larga carrera como una artista de performance, Ferrer ha realizado acciones en numerosos festivales, tanto en España como internacionalmente. En 1999, representó a  España en la Bienale de Venezia y en 2008 recibió el Premio nacional de Artes Plásticas.

La carrera de Ferrer es coherente y sólida, la de una mujer “de acción,” dinámica, provocativa y juguetona. Performance es el hilo central que conecta su obra y para ella representa un momento en que el tiempo, el espacio y la presencia intervienen a la vez: “la acción consiste de salir del lienzo, fuera de la doble dimensión para entrar en el espacio y usar el cuerpo como sujeto de una obra simple y directa”.

Ferrer fue miembra del grupo ZAJ, creado en 1964 hasta su disolución en 1996. ZAJ emprendió un proyecto intenso en que conciertos y acciones constituían su elemento principal, aunque también producían publicaciones, instalaciones y postales. Muchos de sus performances fueron realizadas individualmente o como parte del grupo mencionado con Walter Marchetti y Juan Hidalgo. También ha colaborado con otros artistas/músicos como John Cage y Tom Johnson.

Desde los años setenta, Ferrer también ha trabajado con diferentes medios artísticos, creando fotografías retrabajadas, instalaciones, objetos o pinturas basadas en la serie Prime Numbers. A partir de 1975 publicó artículos culturales en diferentes periódicos y revistas, entre ellos El País, Ere, Lápiz, El Globo y Jano.

Durante su larga Carrera como artista de performance, ha participado en varios festivals en España y el extranjero (Alemania, Italia, Suiza, Bélgica, Francia, Dinamarca, Noruega, Inglaterra, los Paises Bajos, Polonia, Eslovaquia, la República Checa, Hungría, Bulgaria, los Estados Unidos, Canadá, México, Cuba, Brasil, Tailandia, Japón, Korea, etc.)  Adicionalmente, ha dado cursos en universidades y escuelas de Bellas Artes en Canadá, Francia, Italia, Suiza y España.